Todos los días me levantaba y daba un gran paseo por la tierra humeda, que como esencia de la naturaleza recargaba mis energías hasta limites que solo un mozo puede saberlos.
Notaba que estaba mejor, más sano y fuerte, tenía ilusion por vivir, por hacer cosas. Sabía que todo era mental, unas ilusión, sabía que seguia creciendo, y que en poco tiempo perdería lo que me quedaba de vida y de cordura.
Andando, siempre la veía allí, sentada como un angel que espera el advenimiento. Me sentaba a su lado, y mirabamos juntos el mar. Era rubia, no, era ... como describirla tenia los mechones tan rubios que brillaban con fuerza pero a la vez tan blancos y putos que no se sabía que color eran, eran
martes, 20 de octubre de 2009
Capitulo 3 "El encuentro"
Me instale hacia un mes de diciembre, llovía, nunca me había importado. Peor por primera vez en mi vida, me senti conmovido. El cielo lloraba conmigo. Vertia lagrimas dulces para acompañarme en mi soledad.
Me sente en mi casa, bueno, la casa que habia comprado. Una vieja casa de un pescador aislada en medio d euna playa de un sitio que no estaba en ninguna parte. Era preciosa, no tenia calefaccion ni gas y agua corriente. Solo un deposito que tenia que llenar yo de la ciudad. Pero me daba igual, las viastas al incomensurable mar lo eran todo para mi.
Tenia un perro, bueno sigo teniendolo, se llama Puchi. es un labrador de color beis, muy grande.
Solian dar paseos por la playa, mirando el infinjito como vagando en una tierra que no es suya, pero que les pertenecia de alguna forma que no conseguian entender.
Había una roca, una gran roca gigantesca con escalones esculpidos a fuerza de sal y aire. Nunca había nadie, para encontrarse a alguien habia que conducir 400 kilometros a la redonda.
Salvo hoy.
Estaba ella. Una mujer sentada en lo más alto de la cuspide, mirando con unjos ojos de un color que todavía hoy pienso, que eran tan hermosos, que dolia mirarlos.
tenia los ojos como el mar, produndos, claros, e insoldables.
Me acerque a ella como cualquier persona, y la salude. Ni se inmuto. Jamas me habia pasado, era comko si no supera que existía. Como si fuera sorda, solo me miro, y me dejo tan anonadado, que me disculpe y me marche.
A partir de ese día todos los días iba a la roca.
No estaba siempre, a veces aparecia muy de tarde en tarde, y otras veces estaba allí antes que amaneciera. pero jamas la veía aparecer. Era como un fantasma que cuando parpadeabas ya estaba allí mirando el mar.
Me sente en mi casa, bueno, la casa que habia comprado. Una vieja casa de un pescador aislada en medio d euna playa de un sitio que no estaba en ninguna parte. Era preciosa, no tenia calefaccion ni gas y agua corriente. Solo un deposito que tenia que llenar yo de la ciudad. Pero me daba igual, las viastas al incomensurable mar lo eran todo para mi.
Tenia un perro, bueno sigo teniendolo, se llama Puchi. es un labrador de color beis, muy grande.
Solian dar paseos por la playa, mirando el infinjito como vagando en una tierra que no es suya, pero que les pertenecia de alguna forma que no conseguian entender.
Había una roca, una gran roca gigantesca con escalones esculpidos a fuerza de sal y aire. Nunca había nadie, para encontrarse a alguien habia que conducir 400 kilometros a la redonda.
Salvo hoy.
Estaba ella. Una mujer sentada en lo más alto de la cuspide, mirando con unjos ojos de un color que todavía hoy pienso, que eran tan hermosos, que dolia mirarlos.
tenia los ojos como el mar, produndos, claros, e insoldables.
Me acerque a ella como cualquier persona, y la salude. Ni se inmuto. Jamas me habia pasado, era comko si no supera que existía. Como si fuera sorda, solo me miro, y me dejo tan anonadado, que me disculpe y me marche.
A partir de ese día todos los días iba a la roca.
No estaba siempre, a veces aparecia muy de tarde en tarde, y otras veces estaba allí antes que amaneciera. pero jamas la veía aparecer. Era como un fantasma que cuando parpadeabas ya estaba allí mirando el mar.
viernes, 16 de octubre de 2009
Capitulo 2 "El viaje"
Tan deprimido como estaba, no podia hacer nada. Como un quiceañero, se sento con un vaso de whisky en la mano y un puro en la otra en todos los parques de la ciudad, a intentar olvidar las penas. Pero para su edad, y sobre todo para su condición, eso no valía, no queria olvidar. No podía olvidar. Lo que queria era hacer que cada segundo de su vida valiera la pena, tanto. Que las ultimas decadas no fueran mas que una serie de pausas aburridas y metódicas, que cada instante vivido en estos ultimos dias desde que le dijeron su final fueran tan intensos que se le quedaran grabado a fuego y sangre en corazón, tanto que no se arrepintiera de casa segundo malgastado.
Pero que haría ahora, no tenía nada, ni a nadie. Dinero, si, lo que todos hemos hecho trabajar por dinero, y al final morir solos.
Se compro una pequeña casa en una isla medio abandonada y ruinosa. Era suya, era lo unico que podia considerar suyo. Se mudo allí, y allí vivió hasta su muerte.
Y vivió el instante más largo y profundo de toda su existencia.
Pero que haría ahora, no tenía nada, ni a nadie. Dinero, si, lo que todos hemos hecho trabajar por dinero, y al final morir solos.
Se compro una pequeña casa en una isla medio abandonada y ruinosa. Era suya, era lo unico que podia considerar suyo. Se mudo allí, y allí vivió hasta su muerte.
Y vivió el instante más largo y profundo de toda su existencia.
lunes, 12 de octubre de 2009
Capitulo 1 "La noticia"
Era un día lluvioso, como todos los ultimos, los rayos de son se habian ido, como si quisieran robarme la poca esperanza que me quedaba.
Ya no quedaba nada, o eso pensaba yo, salvo mi vida. Hasta ahora.
Delante de ese hombre uniformado de blanco, tan serio y profesional que hasta daba asco mirarlo, me decia con buenas palabras las posibilidades de mi curación y de mi recuperación si tenia fe. No he tenido fe en toda mi vida, por que la voy a tener ahora.
Me ha dicho que me muero. No ahora, claro eso nunca te lo va a decir una persona que su maxima aspiración es que dures tanto sufriendo, como él engordando en su sillón. Sin calidad de vida, pero vivo al fin y al cabo, o eso dicen.
Me presentare, me llamo Mateo. Soy viejo, y no tengo nada más que hacer en esta vida, que morirme. Estoy solo, mis hijos no me hablan dado que me niego a cederles mi dinero a cambio de que ellos me metan en una residencia, y mi mujer murio hace tantos años, que ya no recuerdo bien su cara, hay veces que pienso que lo que recuerdo no es mas que un producto de mi cabeza, ya enferma que sueña con que tubo antes, otra vida mejor.
Pero quien sabe, así estan las cosas. Sali de la consulta envotado, como quien tira una bolsa de papel inserbible ya para este mundo de juventud y frenetico progreso.
Me muero. Y no se que hacer para remediarlo.
Siento que me muero, me gusta, siento que por dentro cada día desde los ultimos 3 años, algo en mi interior no marcha bien, lo siento crecer en mi interior y hace que se distorsione la realidad. No veo con toda la lucidez que debería, ni puedo precisar todos mis actor como tendría. Ya no se que hacer.
Me voy, ya no sere yo el que cuente mi historia, sino mi cabeza, que en este momento es de lo unico en que me fío.
En este martes lluvioso, pienso, que de todo los errores que he cometido, el más grande, es el de no haber cometido aun más despropositos. Por que eso es la vida ¿no?, una serie de despropositos hasta llegar al final.
Mi final
Ya no quedaba nada, o eso pensaba yo, salvo mi vida. Hasta ahora.
Delante de ese hombre uniformado de blanco, tan serio y profesional que hasta daba asco mirarlo, me decia con buenas palabras las posibilidades de mi curación y de mi recuperación si tenia fe. No he tenido fe en toda mi vida, por que la voy a tener ahora.
Me ha dicho que me muero. No ahora, claro eso nunca te lo va a decir una persona que su maxima aspiración es que dures tanto sufriendo, como él engordando en su sillón. Sin calidad de vida, pero vivo al fin y al cabo, o eso dicen.
Me presentare, me llamo Mateo. Soy viejo, y no tengo nada más que hacer en esta vida, que morirme. Estoy solo, mis hijos no me hablan dado que me niego a cederles mi dinero a cambio de que ellos me metan en una residencia, y mi mujer murio hace tantos años, que ya no recuerdo bien su cara, hay veces que pienso que lo que recuerdo no es mas que un producto de mi cabeza, ya enferma que sueña con que tubo antes, otra vida mejor.
Pero quien sabe, así estan las cosas. Sali de la consulta envotado, como quien tira una bolsa de papel inserbible ya para este mundo de juventud y frenetico progreso.
Me muero. Y no se que hacer para remediarlo.
Siento que me muero, me gusta, siento que por dentro cada día desde los ultimos 3 años, algo en mi interior no marcha bien, lo siento crecer en mi interior y hace que se distorsione la realidad. No veo con toda la lucidez que debería, ni puedo precisar todos mis actor como tendría. Ya no se que hacer.
Me voy, ya no sere yo el que cuente mi historia, sino mi cabeza, que en este momento es de lo unico en que me fío.
En este martes lluvioso, pienso, que de todo los errores que he cometido, el más grande, es el de no haber cometido aun más despropositos. Por que eso es la vida ¿no?, una serie de despropositos hasta llegar al final.
Mi final
martes, 16 de junio de 2009
Muerte
martes, 9 de junio de 2009
Tu eres mi hijo
Era militar, pero no uno de esos militares el cual desempeñaba su trabajo bien, e iba a casa con una sonrisa y un sueldo. No, era un militar hasta los huesos, era los de España, fe y patria.
Se llamaba Ramón, y era el mejor soldado que tenian en la zona, no tutubeaba nunca, nunca vacilaba. Acataba las ordenes al prie de la letra como si fuera una mismisima orden de Dios. Su trabajo, era el mejor en él. Sus cualidades eran idoneas, sangre fría, buen pulso, ningun sentimiento de culpa, y un odio profundo hacia los maricones.
Pues es lo que hacia, los ajusticiaba. En cuanto, en la zona corria un rumor, se ponian manos a la obra su patrulla, registraban, tomaban fotos. Hablaban con gente, y los "convencian" de que es lo que pasaba alli, y les instaban a olvidar tal o cual detalle, y a recordar su verdad. La verdad de España.
Jamas vacilo, al ver los ojos tristes, llorosos, taciturnos, surcados de lagrimas de horror, o simplemente melancólicos por lo que no podrían ver, besar o sentir jamas. Y se cerraban para siempre, implicable, apretaba el gatillo como el decía, por una mado divina que no le hacía jamás girar la cabeza para no salpicarse. Las cosas hay que hacerlas bien hechas, ese era su lema.
Jamas titubeo, un día de pronto, lo dejo todo, y se hizo contable. Lo expulsaron del ejercito con el rango de desertor y los mas bajos honores, nunca se le volvio a nombrar ni a dirigirle la palabra. Ante militares, y amigos. Era un fracasado, un desertor, una basura.
Se llamaba Ramón y era mi padre.
Mi historia es mucho mas corta, soy gay, maricon, bujarra, mariposon, o como se denomine en estos tiempos. Un día me vi decidido con toda la fuerza de esconderlo durante más de 10 años, a decirselo a mi familia, y a mi padre. Que era un militar reconocido en busquedas de maleantes. (algo habrían hecho digo yo, si los encarcelaba mi padre). Era un buen hombre, un día me plante ante el y se lo dije. Su mirada no refelejo gesto alguno, ni tristeza ni ira ni nada. Se levanto y se fue de la habitación.
Al día siguiente nos enteramos, mi padre era considerado un traidor, una escoria, y fue expulsado del ejercito. Entro en la casa, se acercó a mi y me dio un beso en la frente. Y dijo, eres mi hijo.
Y así acabó todo esto, mejor de lo que me esperaba. Mi padre se metio a contable, trabajando una oficina gris y polvorienta los ultimos 27 años de su vida antes de juvilarse con una pensión paumerrima que no daba ni para comprar todos los días pan. Pero era feliz, cada día que lo veía aparecer por la puerta era feliz. Su sonrisa, aunque desdentada, y sus ojos como oscuros espejos del alma, reflejaban una felicidad inmensa.
Un día, cuando estaba a punto de morir, aunque no lo sabíamos, le prengunte, el por que de su traición. El por que lo hecharon del ejercito. Me miro con ojos melancolicos, y dijo. Por quererte.
Me conto la historia, de como ajusticiaba a todos los maleantes, maricones, y vagabundos que existian, de como le originaban tantisima repulsa que en el fondo de su corazón anelaba volarles la cabeza.
Pero no entiendo por que lo dejastes.
Cuando me dijistes que lo eras, fui, y deserte. Sin un titubeo me fui, dejando el puesto al cual yo estaba destinado por obra y gracia de Dios. A mis superiores no les gusto, querian que siguiera, era el mejor. Pero no ibo un tono de inflexión en su voz. Se iba, y no hacia nada más.
Sigo sin entenderlo.
Es facil, algun día, el que te trajeran, y tu estubieras ante mi. Sería el día mas triste de mi vida. Por que era mi trabajo, y el trabajo hay que hacerlo bien. Deje el ejercito, por que no quería jamas verme en la situación de tener que elejir entre mi vida, y mi hijo, por que mi vida es mi hijo. Mi vida, eres tu.
¿Y por que no te enfadastes cuando te lo dije?
Por que soy militar, pero ante todo. Tu, eres mi hijo.
Se llamaba Ramón, y era el mejor soldado que tenian en la zona, no tutubeaba nunca, nunca vacilaba. Acataba las ordenes al prie de la letra como si fuera una mismisima orden de Dios. Su trabajo, era el mejor en él. Sus cualidades eran idoneas, sangre fría, buen pulso, ningun sentimiento de culpa, y un odio profundo hacia los maricones.
Pues es lo que hacia, los ajusticiaba. En cuanto, en la zona corria un rumor, se ponian manos a la obra su patrulla, registraban, tomaban fotos. Hablaban con gente, y los "convencian" de que es lo que pasaba alli, y les instaban a olvidar tal o cual detalle, y a recordar su verdad. La verdad de España.
Jamas vacilo, al ver los ojos tristes, llorosos, taciturnos, surcados de lagrimas de horror, o simplemente melancólicos por lo que no podrían ver, besar o sentir jamas. Y se cerraban para siempre, implicable, apretaba el gatillo como el decía, por una mado divina que no le hacía jamás girar la cabeza para no salpicarse. Las cosas hay que hacerlas bien hechas, ese era su lema.
Jamas titubeo, un día de pronto, lo dejo todo, y se hizo contable. Lo expulsaron del ejercito con el rango de desertor y los mas bajos honores, nunca se le volvio a nombrar ni a dirigirle la palabra. Ante militares, y amigos. Era un fracasado, un desertor, una basura.
Se llamaba Ramón y era mi padre.
Mi historia es mucho mas corta, soy gay, maricon, bujarra, mariposon, o como se denomine en estos tiempos. Un día me vi decidido con toda la fuerza de esconderlo durante más de 10 años, a decirselo a mi familia, y a mi padre. Que era un militar reconocido en busquedas de maleantes. (algo habrían hecho digo yo, si los encarcelaba mi padre). Era un buen hombre, un día me plante ante el y se lo dije. Su mirada no refelejo gesto alguno, ni tristeza ni ira ni nada. Se levanto y se fue de la habitación.
Al día siguiente nos enteramos, mi padre era considerado un traidor, una escoria, y fue expulsado del ejercito. Entro en la casa, se acercó a mi y me dio un beso en la frente. Y dijo, eres mi hijo.
Y así acabó todo esto, mejor de lo que me esperaba. Mi padre se metio a contable, trabajando una oficina gris y polvorienta los ultimos 27 años de su vida antes de juvilarse con una pensión paumerrima que no daba ni para comprar todos los días pan. Pero era feliz, cada día que lo veía aparecer por la puerta era feliz. Su sonrisa, aunque desdentada, y sus ojos como oscuros espejos del alma, reflejaban una felicidad inmensa.
Un día, cuando estaba a punto de morir, aunque no lo sabíamos, le prengunte, el por que de su traición. El por que lo hecharon del ejercito. Me miro con ojos melancolicos, y dijo. Por quererte.
Me conto la historia, de como ajusticiaba a todos los maleantes, maricones, y vagabundos que existian, de como le originaban tantisima repulsa que en el fondo de su corazón anelaba volarles la cabeza.
Pero no entiendo por que lo dejastes.
Cuando me dijistes que lo eras, fui, y deserte. Sin un titubeo me fui, dejando el puesto al cual yo estaba destinado por obra y gracia de Dios. A mis superiores no les gusto, querian que siguiera, era el mejor. Pero no ibo un tono de inflexión en su voz. Se iba, y no hacia nada más.
Sigo sin entenderlo.
Es facil, algun día, el que te trajeran, y tu estubieras ante mi. Sería el día mas triste de mi vida. Por que era mi trabajo, y el trabajo hay que hacerlo bien. Deje el ejercito, por que no quería jamas verme en la situación de tener que elejir entre mi vida, y mi hijo, por que mi vida es mi hijo. Mi vida, eres tu.
¿Y por que no te enfadastes cuando te lo dije?
Por que soy militar, pero ante todo. Tu, eres mi hijo.
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